domingo, 6 de septiembre de 2015

Siria

Las guerras las promueven la codicia de tener lo del prójimo y las consecuencias cómo siempre son los harapos del pueblo.
Los versos vestidos de palabras son reconocimiento a la
tragedia de los refugiados de Siria.





 

Sus pasos pararon, el camino era enigma y el destino enlazado.


Poema  Siria
 
La guerra no la inventó el enemigo,
estaba en un guardado cajón
con sus muertos y el último,
era cobarde el amante sin escombros
o acaso era valiente de ahuyentar la muerte.
Llevaba reloj sin horas
y la denuncia de una paz engordada.
Su boca y su baba,
sus piernas y sus rodillas dobladas
y la bandera quemada,
la dejó enterrada en la última alambrada.